Las ocho estaciones del año sami

Los sami, el único pueblo indígena de Europa, dividen su año en ocho estaciones para representar de una manera más fiables los cambios que observan en la naturaleza.

Estas ocho estaciones adquieren una relevancia especial en el programa de actos del año de Umeå como Capital Europea de la Cultura en 2014. También sirven de inspiración para todos los artistas del mundo que quieran participar en el concurso Artists Caught by [Umeå] - Artistas Cautivados por [Umeå] en las categorías de fotografía, diseño y vídeo que se celebra hasta el 30 de junio de 2013.

Las ocho estaciones del año sami juegan un papel principal en Umeå 2014

Las ocho estaciones samis son las siguientes:

Tjakttjadálvvie - el invierno temprano: una estación dedicada a la transhumancia. Los renos se dividen en rebaños más pequeños y se trasladan a los pastos invernales. El suelo cubierto por centellante nieve es muy delicado y debe ser pisado con cuidado. Las auroras boreales, la luz de los ojos de aquellos ya fallecidos, vigilan a los sami mientras las estrellas se reúnen en patrones conocidos para que puedan orientarse y encontrar el camino de vuelta a casa.

Dálvvie - el invierno: una estación dedicada al cuidado. La tierra y el suelo están protegidos por una espesa capa de nieve. Debajo de trillones de brillantes cristales de nieve la naturaleza respira. Con toda su severidad, el crudo invierno se preocupa por los renos obligándoles a realizar movimientos lentos que aseguran su supervivencia. Para lograr llegar al liquen cavan con sus pezuñas hasta más de un metro de profundidad. Cada día el invierno se asegura de que la vida siga adelante.

Gijrradálvvie - la primavera temprana: una estación dedicada al despertar. Los días se alargan cada vez un poquito más despertando a la vida. El despertar implica movimiento. Los renos hembras, albergando vida en su interior, dirigen su mirada al noroeste. Bajo la capa de nieve, el deseo de la Tierra de despertar desenrolla la alfombra del invierno. Los renos hembras lo saben. Pronto será el tiempo de retornar a los caminos libres de nieve que sus crías han visto año tras año.

Gijrra - la primavera: una estación dedicada al retorno. Los días y las noches son luz. Un ruido ensordecedor resquebraja el hielo. Las vívidas fuentes de agua hacen cosquillas a la tierra tentándola así para que retorne su verdor. Mayo es Miessemánnu, el mes de los terneros. Es entonces cuando las crías dan sus primeros pasos en los senderos de las montañas ganando así fortaleza para acometer las andaduras de la vida.

Los sami y sus renos; foto: Staffan Widstrand - imagebank.sweden.se

Gijrragiessie - el  verano temprano: una estación dedicada al crecimiento. Durante el verano temprano la Tierra se vuelve a vestir lentamente de verde, adornándose con verdor. Con cuidado, la naturaleza se alza en pos del cálido viento. La cosecha gana fuerza. Las hojas de los árboles adquieren colores más llamativos permitiendo al viento jugar entre ellas. Los mosquitos conducen a los renos hacia los glaciares. La gente se prepara para trasladarse a las montañas, donde los terneros han nacido, donde han crecido seguros bajo el cuidado del rebaño.

Giessie - el verano: una estación dedicada a la contemplación. El verano corto pero brillante mantiene despiertos tanto a las personas como a los renos. Los terneros se marcan. Por fin, los renos pueden darse un festín en la abundancia de vegetación. Deben comer copiosamente para poder sobrevivir. Pronto deberán ponerse sus bonitos abrigos de otoño. La cornamente les crece a la par que su estatura aumenta.

Tjakttjagiessie - el otoño temprano: una estación dedicada a la cosecha. La luz, el calor, el sol y la lluvia han logrado obtener lo mejor de la rica despensa de la tierra. Los renos lucen magníficos mientras se preparan para aparearse. La tierra da a luz sus regalos - bayas, setas, plantas - para todos los seres vivientes. Recolectamos la generosidad de la tierra; cosechándola, desnudándola.

Tjakttja - el otoño: una estación dedicada al cambio. La presencia de escarcha sujeta la tierra; la hierba amarillenta yace en el suelo como cabellos grises. Otro año ha pasado. El tiempo lleva a la tierra a descansar; la prepara para su breve muerte. El tiempo de la oscuridad, skábma, se acerca; las historias sobre el misterio de la vida ayudan a los samis a través de la oscuridad.

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